Ruta del Río Júcar 1994

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      …A las 9'15 tomábamos las bicicletas en dirección a Casas Ibañez. A los pocos kilómetros y divisando muy próximo el circuito de La Torrecica tomamos el cruce que nos llevaba hacia Tinajeros. La carretera, estrecha pero bien asfaltada aunque áspera, ofrecía un tono cicloturista deseable. Una hilera de pinos a ambos lados de la misma, aportaban esa sensación de frescor y de sombra para que cualquier parada eventual no se hiciera insoportable. Pocos tramos de trayecto quedaron ajenos a la gentil presencia de los pinos que contrastaba con el yermo y desafiante desierto manchego en pleno agosto…

      …El Júcar, siempre a la derecha de la ruta, nos proporcionaba una sucesión de sombras de higueras, aromas y suave frescor propios de un oasis entre la desértica y cruel calima manchega. Numerosas veces paramos a saborear los higos y brevas, ya maduros, que nos proporcionaban las numerosas higueras casi rozando su oferta con nuestro paso. También las moras, tintas y rosáceas o los abundantes nogales nos daban frutos de exótica contemplación en nuestra latitud…

      …Los tramos finales, llenos de hinojos y flora de río, nos dejan a los pies del castillo y las cuevas de Alcalá del Júcar, preciosa población regalo de éste río como Egipto lo es del Nilo. El pueblo se asienta escalonadamente en la falda de un cerro cuyo remate son las almenas de un reconstruido castillo y atravesado por varios brazos del río que aún sufriendo el fuerte estiaje que padecen todas las cuencas del sur, deja entrever la riqueza que un caudal de agua puede proporcionar a los humanos…

      …Tras consultar sobre las posibilidades de aumentar la ruta decidimos atravesar las llamadas Muelas de Carcelén para llegar a las inmediaciones de Alpera y antes de alcanzarla tomar el carreterín que conduce a las Cuevas de la Vieja en donde se hallan unas de las pocas pinturas rupestres del levante español, protegidas por una curiosa verja de hierros casi circense y en mal estado de conservación…

      …El resto de la tarde y hasta la hora de cenar que contratamos previamente con la repostería de la piscina para poder presenciar algún partido televisivo, la pasamos deambulando entre los distintos lugares del paseo de la población y sus terrazas que se fueron llenando de público a medida que pasaban las horas. El sueño lo vimos interrumpido por una moza ebria que se pasó parte de la noche lanzando improperios a un joven vecino del hostal…

      …Una vez desayunados y recogidas las bicicletas del almacén que nos facilitó el propietario del hostal de Alpera, emprendimos la marcha de la última etapa hacia Albacete en donde teníamos previsto volver a tomar el tren…

      …Así atravesamos las Casillas de Marín de Abajo, La Higueruela y Hoya Gonzalo donde tomamos un avituallamiento líquido antes de llegar a Chinchilla de Monte Aragón, último paso previo a la capital de la provincia. Chinchilla es un pueblo enclavado en un alto y compuesto por varias edificaciones civiles y religiosas de gran valor monumental así como de algunos alfares y otras actividades de interés…

      …Orientados por algún amable vecino nos dirigimos a una magnífica piscina municipal, redonda y enorme, donde pudimos reponernos del calor y el cansancio hasta degustar una estupenda paella en las propias instalaciones. Más tarde intentamos hacer llevadera la siesta entre una cafetería cercana y el camino de la estación, además de tumbarnos plácidamente en el césped sombreado de unos jardines públicos…

      …El tren nos esperaba puntual y nos permitió completar una nueva salida que hacía la número 10 desde que iniciamos nuestros periplos cicloturistas…

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