Ruta de Gredos y Sierra de Francia

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      …Nosotros solemos ir creando ambiente a la vez que recordamos algunas de las anécdotas más significativas de salidas anteriores. Y así, entre charla y charla nos pusimos en la estación de Chamartin casi sin darnos cuenta. En medio, al paso por Aranjuez, se incorporó Miguel que de nuevo este año se unía al resto para la salida y que estaba acompañado por Puri aunque esta vez sin churros, que tan buen recuerdo dejaron hacía ya dos años…

      …Todo transcurría con normalidad atravesando pequeñas poblaciones casi deshabitadas y de nombres evocadores como Solosancho o Hija de Dios, pero de escaso interés para ser visitadas. Pero a los pocos kilómetros comienzan las primeras rampas del puerto de Menga de 1.566 metros de altitud en donde a la dureza del ascenso se le empiezan a unir la alta temperatura del día y la hora en la que lo acometemos. Gabriel empezó a dar las primeras muestras de sus problemas físicos y en una de las paradas en El Robledillo cayó a plomo de costado por culpa de sus zapatillas que aún no logra dominar…

      …Tras una ya breve prolongación de la ruta hasta llegar a Hoyos, nos dirigimos al Hostal “Alfonso” donde teníamos concertado el hospedaje y después del aseo de rigor, paseamos por sus rincones hasta decidir el lugar dela cena, que por todos los indicios se nos antojaba que sería una degustación intencionada de las sabrosas carnes de la zona. Y así fue, nos dirigimos al recomendado mesón Los Galayos y dimos cuenta de un banquete carnal en el que destacó, sobre todo, el chuletón de ternera a la brasa que ciertamente respondió a su fama y calidad…

      …Desde Barco de Avila emprendimos el tramo siguiente en dirección a Candelario atravesando varios pueblos de pequeña dimensión y adentrándonos en la sierra del mismo nombre de la población que la sustenta. Lo primero que nos llamó la atención de esta población eran sus batipuertas o puertas de dos hojas en vertical que se abren por separado además de tener una forma curvada en su separación…

      …Mientras esperábamos la hora de apertura del montaje y tomábamos un refresco en una de las plazuelas de la villa, nos vimos sorprendidos por la irrupción de una joven y atractiva pregonera que con histriónicos ademanes nos invitaba a visitar el mercado situado a pocos metros de distancia. Se trataba de Esmeralda, del Jorobado de Notre Dame, una de los componentes del grupo Cómicos del Rey Don Juan que tenían programada su actuación a lo largo de la jornada por las calles…

      …De allí nos dirigimos al último tramo de la etapa, ya en plena Sierra de Francia y rodeados del río de este mismo nombre. Esperamos la oportunidad de encontrar algún remanso propicio al baño y no tardamos en encontrarlo. Dejamos las bicicletas amontonadas y disimuladas entre unos matorrales y descendimos por unas inclinadas sendas hasta una zona de grandes bloques de piedras redondeadas que a la vez hacían de presa para remansar el agua como de terraza para lanzarse desde ella o tomar el sol tras el chapuzón y además rodeados de todo un entramado de árboles y marañas que dotaban al lugar de cierto encanto de privacidad y aislamiento…

      …Y además… apareció Luda. Ella fue como una bocanada de frescor en el cargado ambiente veraniego, musa para un viaje más allá de las fronteras de la imaginación y alegría de unas horas para un grupo de voyeurs a dieta de contactos con mujer. De pronto invadió el patio cargada de platos recién sacados de los fogones y los fue depositando por la mesa mientras agitaba sus lívidas y turgentes carnes envueltas en unas ropas breves, sensuales y eróticas…

      …Tomamos la carretera hacia El Cabaco en lo que serían los últimos movimientos por las encrespadas serranías, dejando al frente lugares tan emblemáticos como la Peña de Francia, que nos saludaba como una invitación a una gesta ya imposible de acometer en esta ocasión. Y poco a poco fuimos entrando en un terreno cada vez más llano aunque con las subidas y bajadas propias de los paisajes mesetarios de la zona…

      …Nos fotografiamos en grupo en la misma Plaza Mayor con la única ausencia de Gabriel del que aún no sabíamos nada y llegamos al hostal “Orly” situado en una de las callejas por detrás de la Plaza Mayor, muy cerca del mercado. Allí se encontraba Gabriel que recibió nuestros reproches por su comportamiento poco solidario pero que nos deparó la tranquilidad de su reencuentro…

      …El caso es que no nos pudo acompañar hasta El Bardo, restaurante muy popular situado en los bajos de la Casa de las Conchas en plena zona monumental. Allí degustamos algunos de sus menús más típicos y lo regamos con un crianza que nos dejó bastante satisfechos. El remate de la noche lo pusimos en un lugar conocido por algunos de nosotros llamado Camelot, que ocupa una antigua iglesia restaurada ahora como sala de fiestas…

      …tuvimos que atravesar de nuevo toda la ciudad en bici hasta llegar a la estación de autobuses y ¡menos mal! Poder acomodar las bicicletas en los maleteros de la empresa Auto-Res que nos llevaría hasta Madrid de una sola tirada. Una vez allí nos dirigimos hasta Atocha dando un paseo por las calles, nos despedimos de Juan Ramos y de Miguel que tomaron sus respectivas combinaciones de cercanías y tomamos el tren que nos condujo por fin hasta Alcázar…

     
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