Artículos año 2022 FENAVIN 2022



Superada formalmente la pandemia del coronavirus y con un año de retraso sobre el ciclo bianual que venía celebrándose antes de la misma, asistí a la XI edición de FENAVIN “pasión y negocio” según eslogan de la organización, en el marco del remozado Pabellón Ferial de Ciudad Real que ha ganado en prestaciones dotándose de unos ampliados espacios dotados de notable capacidad.

Lo hice acompañado, de una parte, de mi primo Frutos, persona de innegable competencia y solvente conocimiento del mundo enológico aunque con su compleja personalidad, como la del propio vino, me hace aplicarle la máxima de Paracelso sobre determinadas sustancias que deben administrarse en la dosis adecuada para ser consideradas remedio o veneno, y de otra parte, de mi entrañable amigo Antonio Víctor, crisol de valores casi antagónicos del anterior, pues representa siempre la moderación, la templanza, el calmado y profundo respeto por todo lo que le rodea.

Con ellos iniciamos un recorrido por la Feria que no es sino una sucesión de encuentros con vinos más o menos conocidos y con el conjunto de personas que los hacen posible para que entre todos pongamos el granito de arena en la difusión de nuevos amantes de los mismos y los disfrutemos cada día más sin miedo a equivocarnos, convencidos de que hasta ahora este producto culturalmente ha estado infravalorado.

Uno de los primeros expositores con los que nos topamos de forma casual, pues no dispusimos de guía ni plano de ubicaciones, fue el de los hermanos Goyo y Jesús Sánchez Mateos en representación de su bodega alcazareña La Tercia, quienes con su habitual simpatía y afecto departieron sobre las primeras impresiones que nos produjo el retorno de la actividad divulgativa y comercial que se celebraba.

No avanzamos mucho trecho cuando desembocamos en Bodegas Naranjo, cuyo enólogo, Paco Granado, nos había facilitado los pases de acceso al evento y con cuyo equipo de jóvenes profesionales procedimos a una primera degustación, entre otros, de un excelente airén.

Seguimos avanzando hacia otros expositores y nos encontramos con otro viejo conocido y no menos cercano en amistad, Bodegas Fariña. El actual rector de la misma, Manu Fariña, aquel niño que jugaba al fútbol con mi hijo Héctor en una de nuestras primeras visitas a Toro (Zamora), convertido ahora en un afamado empresario del sector que se encontraba en plena actividad comercial atendiendo a unos clientes, por lo que aplazamos el encuentro y el saludo para más adelante.

Continuando con el periplo atravesamos la parte alta de las naves centrales donde se ubicaban revistas especializadas y algunos medios de comunicación como Onda Cero, cuyo locutor, Marcos Galván nos saludó en su tránsito hacia otras tareas.

El tiempo transcurrió rápido y era cuestión de localizar la nueva zona destinada a las aulas donde tenían lugar los encuentros denominados “La cultura y el vino”, uno de los cuales yo llevaba marcado en mis preferencias por tratarse de dos actividades que suelen coincidir en mis predilecciones, vino y deporte, que como rezaba el reclamo para publicitarlo, son celebración.

En el Aula 1 a las 12 h. nos presentamos para participar de un debate en el que bajo la moderación de Juan Ignacio Gallardo, director de MARCA, intervenían también Alfredo Duro , periodista de El Chiringuito, Diego Murillo, director de La Tribuna de C. Real, Paco García Caridad, periodista y especialista en vinos, así como Paco Buyo, portero legendario de fútbol del Real Madrid, entre otros equipos, que también mostró sus vínculos con el mundo vinícola.

El debate tomó rápidamente un cariz desenfadado, metafórico y con cierta amenidad al centrarse casi exclusivamente en el deporte futbolístico y más concretamente en su plano más actual reflejado en la inminente celebración de la Champions entre el Real Madrid y el Liverpool.

Podríamos decir que nada diferente a lo que ocurre en la mayoría de los espacios informativos de los grandes medios radiofónicos o televisivos que anuncian el paso a la sección de deportes y sin mayor pudor o matización pasan directamente a ocuparse del fútbol e incluso en aspectos tan frívolos como si tal o cual equipo hará o no el pasillo al campeón. Es el modelo de periodismo que vende y triunfa por estos lares.

Salvo algunas alusiones a nuestros vinos y a la financiación de FENAVIN a cargo de Diego Murillo, a la exaltación de la calidad/precio insuperables de los vinos manchegos en palabras de Paco García Caridad, que elogió particularmente al Finca Coronado de Almodóvar del Campo, todo lo demás se centró en esa cata a ciegas entre dos grandes vinos: Real Madrid y Liverpool, en palabras de Alfredo Duro.

Paco Buyo, al menos, desveló como en sus orígenes gallegos y siendo aún niño tuvo la experiencia de pisar la uva en un lagar familiar, reconocer que su padre le daba a probar vino rebajado con agua en las comidas familiares y cómo entre la dieta de los profesionales del fútbol se ofrecía tradicionalmente una cantidad moderada de vino.

No pude contener mi deseo de sacar a colación el episodio de la pérdida de dos campeonatos de Liga por parte del Real Madrid en sendos años en Tenerife, siendo él el portero madridista y, siguiendo el juego de las similitudes haciéndole ver si aquello fue un pedrisco pasajero o una plaga de filoxera que obligó a realizar injertos en la institución blanca.

Tras las fotos y saludos al finalizar el acto salimos ya con deseos de refrescar el paladar con algunos vinos porque así lo exigía la hora tanto como las alabanzas de los intervinientes. Sin embargo, el revuelo en los pasillos era ostensible. Algunos accesos cerrados y personas desplazándose con urgencia de un lado a otro. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encontraba en el recinto y ello condicionaba el resto de la actividad momentáneamente.

Reconocí a Almudena Guerrero, una periodista manchega que se ha convertido en la referencia de cuanto acaece en el Palacio de la Moncloa y saludé al concejal alcazareño Javier Ortega que deambulaba por las galerías mientras la alcaldesa y otros cargos cumplían con otras labores protocolarias. También algunos miembros de Cultura y Turismo como Diego Vaquero circulaban entre pasillos y saludos.

Retornamos al stand de Fariña para catar algunos de sus vinos y nos fotografiamos con Manu y, virtualmente, con su padre que decoraba una de las paredes del mismo. Seguimos la ruta hasta dar con los hermanos Serrano, José Carlos y Rafael, que exponían sus vinos al tiempo que Milagros Romero, esposa de este último y Decana del Colegio de Enología de Castilla La Mancha nos comentaba diversos aspectos del sector antes de dirigirse a comentar una cata en el espacio institucional de la Junta de Comunidades “Cuerpo y Alma” cuya intervención presenciamos parcialmente.

Llegado el momento y siendo ya una hora avanzada tomamos la decisión de abandonar el recinto y despedirnos de A. Víctor que departía afable con su cuñada Meli y su pareja, para dirigirnos a una zona alejada del núcleo urbano de C. Real donde tuvimos la suerte de encontrar un espacio al aire y sombreado, Dª Croqueta, donde reponer fuerzas con tranquilidad y unas agradables raciones.

Los retornos a segundas partes no suelen ser buenos, si bien es cierto que la brújula que nos guiaba y especialmente a mi primo Frutos era la del azar y la improvisación, lo que suele dar lugar a las sorpresas. Una de ellas vino dada por la presencia en el stand de La Tercia, al que regresamos nuevamente, de Ezequiel Sánchez Mateos, alcazareño poseedor de una acreditada tienda de vinos en el centro de Madrid e hijo de una conocida y cercana familia alcazareña. Persona grata en la palabra y amable en sus ofrecimientos.

En contraste, en ese mismo lugar, nos encontramos a un vendedor todoterreno que bajo la denominación empresarial de CATATU ofrecía todo tipo de productos vinculados al sector y otros afines en un despliegue dialéctico propio de las personas curtidas en estos menesteres pero que resultan un tanto artificiosas en sus maneras de desenvolverse.

Con el cansancio acumulado durante la jornada llegamos al stand de Socuéllamos donde de forma inesperada nos encontramos con Mercedes Mateu, amiga alcazareña, que trabaja como responsable de turismo socuellamino. Ella nos presentó a uno de los bodegueros minoritarios de dicha población con el que la conversación se prolongó de forma casi interminable girando una y otra vez sobre los tópicos tradicionales y no resueltos por la cultura vitivinícola manchega.

Aún dio tiempo a saludar en una de las entradas al pedroteño Carlos Yuste, quién me informó de su actual cargo de Director General de Deportes de la JCCLM. En su tiempo fue alumno del instituto en el que ejercí como orientador durante ocho cursos académicos.

A punto de abandonar la Feria en esta XI edición y emprender el regreso hasta Alcázar de San Juan, nos encontramos con la agradable presencia de Alicia Anaya y Carlos Abengózar, ambos profesionales de la Cadena SER que han seguido una exitosa carrera en ascenso y con los que, en su momento, tanto Frutos en lo enológico, como yo con el programa “SER en ruta” basado en el fomento de la bicicleta, compartimos bastantes horas de quehaceres radiofónicos.



Justo López Carreño

Mayo de 2022

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