Artículos año 2009 MI PARTICULAR HARÉN

Fabiola ha sido la última en llegar y, sin embargo, desde el primer momento ha acaparado el protagonismo y la atención de su dueño. Quizá por su aspecto, sin duda bello y estilizado y, por qué no decirlo, por sus dotes de seducción, tan ligera de peso, sin esos kilos de más que tanto lastran al resto a luchar permanentemente por ganarle el pulso a la báscula. Pero resulta, además, que su comportamiento es ejemplar y estimulante. Un torbellino a velocidad de crucero, un reclamo pidiendo guerra a cada instante, que pone en evidencia las energías descendentes de quien se atreve a montarla repetidamente.

Y eso que Fabiola ha llegado sólo tres o cuatro meses más tarde que su compañera Monty, tan recatada, tan compacta, tan silenciosa y a la vez tan dotada para ofrecer todo tipo de servicios. Esos kilos de más que atesora, no se le notan, pues los distribuye equitativamente para fortalecer sus partes más nobles y que soportan las tareas más duras pero más agradecidas para sus porteadores. Y luego está ahí, dispuesta en todo momento para salir, para ofrecerse y complacerme a cada nueva ocasión que se presente. Su imagen es todo un canto a la armonía, a la belleza serena, plateada, que no pasa desapercibida pero sin causar estridencias. Pareja fiel porque no exige nada a cambio. Y en cambio me lo da todo y todo lo lleva en un solo cambio.

Y la tercera prenda es ya la más veterana a pesar de su juventud, pues se ha convertido en la bandera de la renovación Al ser la apuesta que pretendía una monogamia perdurable. Estaba llamada a ser la única y finalmente ha de compartir su tiempo y sus encantos con las demás. Pero la Treck es dura como ninguna, versátil y capaz de jugar fuerte sin importarle el terreno que pisa. Puede desempeñar las mismas funciones que sus compañeras aunque siendo consciente de sus limitaciones. Será siempre la pareja ideal para los recorridos turísticos, esos que hacemos cada año en vacaciones para ver otros parajes lejanos con otras gentes y otras tierras. Será la viajera más afortunada para esas escapadas y la que soporte las subidas más exigentes.

En fin, que no puedo prescindir de ninguna, las amo a todas por igual y se que me esperan sumisas a que les llegue su turno. Son mis bicicletas.

@ Justo López Carreño. Octubre 2009.
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